27 de febrero de 2008

Sobre la presunta intencionalidad del voto (9M)

Racionalización: concepto diverso de los fundamentos socialistas y (me temo) repelente para los capitalistas.
Iniciativa privada: concepto básico del Capitalismo y divergente del Socialismo inicial.
Bienestar social: concepto básico del Socialismo y completamente incomprendido por el Capitalismo.
La diferencia entre Socialismo y Capitalismo se ha reducido en los últimos decenios a la capacidad de uno u otro de aceptar ligeros giros de sus bases científicas para adecuarse al siempre afortunado y positivo progreso intelectual y moral de la humanidad (individual y colectiva) por encima de intereses individuales o empresariales, entendidos estos en su sentido más corporativo.
Todo lo anterior, que puede sonar pretencioso e incluso pedante como muestra de presunto conocimiento es solo una reflexión personal sobre lo que entiendo de ambos conceptos, tan ambiguos en definición y tan estrictos en manutención. Incluso es posible que me equivoque en términos absolutos.
Pero lo que que quiero deducir por contradicción de lo anterior es la increíble ceguera colectiva que puede acometer a millones de votantes cuando su bagaje informativo del que derivaría su intención electoral queda reducido a un elemento puramente especulador sobre el aspecto físico de un candidato (no ya sobre su capacidad oratoria). Me resulta especialmente triste el cúmulo de insensateces que puede llegar a decir "el pueblo llano" de cualquier localidad al pairo de las periódicas elecciones (las que toquen) porque una parte cuantitativamente muy importante de la población tiene como referente de sus (presuntos) posicionamientos políticos la versión de algún informativo televisivo que es el que ve por pura inercia doméstica: el que está viendo o va a ver tras el programa rosa-cutre o la serie falsamente populista que realmente le gusta. Cuando no es simple y llanamente la versión de la versión de la versión de lo que le han dicho que han dicho que han oído en alguna emisora de radio con casulla.
A lo que iba; intencionalidad de voto requiere premeditación. Y esta pre-meditación es incompatible con la inercia pura del primer impulso no racional ante un estimulo visual o sonoro.
Por el mismo método deductivo que me ha ayudado a lo anterior encuentro penosamente cotidiano el intento de alguna fuerza política de nuestro país (que no república) de influir en la intencionalidad de los votantes, ya de por si bastante mediatizados por el color de la corbata, con argumentos tan escabrosos como las víctimas del terrorismo o tan peregrinos como los matrimonios no eclesiásticos.
No quiero decir con todo ello que el derecho a voto esté directamente relacionado con el nivel intelectual adquirido, NI MUCHO MENOS. Digo que los partidos deberían hacer un esfuerzo suplementario por hacer llegar de forma significativamente sencilla para todos los ciudadanos sus programas de manera que se entienda que el Socialismo (PSOE) busca el bienestar social y mejor reparto de la riqueza colectiva, y el Capitalismo (PP) solo está interesado en el negocio de unos pocos.
Aunque algunos términos no estén de moda por motivos de malinterpretadas actuaciones pasadas.
A esto le llamo yo simplificar. Y me quedo tan a gusto.

© José Antonio Ferrández

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