12 de septiembre de 2008

Una clase de historia


Lo del personal en el cine no tiene nombre. Si vas a ver una de indios te disparan palomitas. Si vas a ver una de miedo te vomitan. Si vas a ver una de intriga te destripan el final. Si vas a ver una con trasfondo histórico te la subtitulan en versión original. Me refiero a algunos espectadores. Ni yo ni la inmensa mayoría lo hacemos pero es que terminas harto de que siempre te toque a ti. El otro día fui a ver "La Conjura del Escorial". La presentación en los medios resultaba atractiva. Una anécdota de nuestra historia filmada para entretener. Como podría hacerse con muchas. De Antonio del Real no puedo decir mucho. Recuerdo "El río que nos lleva" con Alfredo Landa y poco más. Pero tampoco soy muy exigente con el cine español. Me gusta muy poco.

A lo que iba. Fila 9 Butacas 1 y 3 (voy con la chati, que estas le suelen gustar). Sentados esperamos que terminen los anuncios y promos; no han acabado los sones de la sintonía de la distribuidora y notamos los primeros susurros en la fila de atrás. Un primer gesto de indiferencia. Primera escena y nuevo comentario en la retaguardia. Cinco minutos más y comprendemos que a nuestras espaldas se han colocado dos señoras con animo de comentaristas deportivas (durante un partido de fútbol puedes aguantar al locutor reiterando lo que ves, pero aquí no es lo mismo). Pero el asunto va más allá. No solo comentan la jugada más reciente. Es que una de ellas le está narrando la realidad histórica de lo que sale en pantalla a la otra, que por cierto no la hace callar sino que además le pregunta alguna que otra vez como si estuviese en la clase de historia en la facultad. A los diez minutos no aguantamos más y mi chati y yo al unísono las hacemos callar con un expresivo "chisssssssss" mirándolas directamente. Dio resultado.

La película me sorprendió gratamente porque siempre voy a ver cine patrio con un punto de incomodidad. No trago las comidas de coco pseudo psicológicas ni las patochadas cómicas de barrio bajo con ínfulas de denuncia social. Es más suelo informarme bien antes de ir a ver algo hecho aquí (territorial o económicamente, que también hemos colaborado con algunas francesas que ya les vale) y si no lo puedo remediar espero a verlas en la tele (recurso posible gracias a que estéticamente tienen poco o nada que aportar). Asumiendo las licencias históricas y la excusa conductora (ya se que voy a decir algo fuerte) me resultó tan entretenida como "El Código Da Vinci". Pero, siempre hay un pero, creo que los papeles de la morisca y el alguacil están encajados con fórceps a pesar de ser ese el hilo conductor. La interpretación de Blanca Jara no puedo apreciar si es buena o aceptable, simplemente le faltan unos añitos al personaje. Y Jurgen Prochnow, bueno, a este le sobran. Sobre el resto salí satisfecho (especialmente Juanjo "Felipe II" Puigcorbe como siempre). Solo me quedó la duda sobre el doblaje: ¿Jordi Mollá tiene esa voz de verdad?

  
© José Antonio Ferrández

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