2008/12/30

Fin de año para algunos menos



En víspera de otro fin de año. A la vista de un nuevo año. Como siempre de camino entre un momento y otro. Sigo comprobando, ya con menos espasmos y más quinina, que los seres humanos somos específicamente inhumanos con nosotros mismos. Cuando aún no hemos asimilado las nuevas catástrofes humanitarias centro africanas, vienen nuestros amigos israelitas y nos alegran el fin de año con unos cuantos misiles de regalo contra una de las zonas más pobres del planeta y por ello recurso natural de terroristas.
Yo ya hace muchos años que desistí de entender la formula de la ecuación (solo los datos me parecen necesariamente ilustrativos). Ni demonicé a los sionistas nunca ni los palestinos me parecieron siempre héroes y sí creí siempre que en el artificio geopolítico montado por las potencias colonialistas del siglo pasado y lo peor de la política proteccionista de los USA de entonces se basaría un conflicto de incierta religiosidad y mucha demagogia (y sangre). No se si será políticamente incorrecto pero creo que no habrá solución al problema si el llamado primer mundo en el que no parece estar Israel, sigue siendo actor secundario en el conflicto (o espectador no comprometido) y el tercer mundo, del que muchas "Palestinas" siguen formando parte (a veces voluntariamente), se mantiene en ese peligroso juego de lágrimas contra la solidaridad desarrollada. Está claro que el final del drama lo tendremos que escribir todos, pero siempre es necesario que los principales actores den la cara ante el resto asumiendo su verdadero rol de culpa y arrepentimiento (conceptos poco adecuados a los personajes que nos ocupan, por cierto).

!!!!FELIZ AÑO 2009¡¡¡¡

© José Antonio Ferrández

2008/12/04

¿Esto no va nada bien o nos lo parece?

Hace unas semanas (varias) escribí estas líneas con motivo de un incidente de carácter estructural ocurrido en la empresa que paga por mis servicios. En caliente y con ánimo de intentar su publicación en el "órgano de expresión" de nuestro Sindicato. Mi buen amigo y Secretario General de la Sección Sindical declinó la publicación por no darle más pábulo al asunto y reconociéndome explícitamente que lo que decía era correcto y el mosqueo razonable pero "era cuestión de aplicar criterios generosos de cara a futuras cuestiones" (sic). He rescatado la parrafada reconvirtiendo las alusiones excesivamente concretas y como ha quedado algo que produce resonancias a situaciones habitualmente reconocibles en todos los ámbitos laborales pues lo publico aquí. ¡Que me gusto de mi mismo de vez en cuando!
"Siempre me ha inquietado que la actividad sindical produzca agravios innecesarios entre distintas categorías profesionales pues podría convertirse en un boomerang peligroso para nuestro Sindicato. También creo que dar atención a las “quejas” laborales no contrastadas de cualquier cargo intermedio o superior, especialmente cuando en su momento (Elecciones Sindicales) ni siquiera acudió a votar, parecería en cierta medida falsamente condescendiente. Y si “pide” que se haga algo al “presentir” que la dirección le está moviendo la silla con argumentos organizativos o de productividad (reales o no) olvidando que un informe (protocolizado) suyo contribuyó definitivamente a que el mismo Delegado al que ahora exige atención sufriese una injusta merma en su retribución hace no mucho tiempo y ahora el asunto está en los tribunales de justicia para su resolución, ya resultaría peripatético. No se malinterpreten estas líneas. No me refiero a nadie o nada en concreto y creo firmemente que TODOS los trabajadores tienen derecho a ser defendidos de las probables injusticias empresariales; como también entiendo que muchos cargos intermedios o superiores adoptan, por su propio estatus, una actitud rayana con la indiferencia ante la probabilidad de que un Sindicato resuelva el problema puntual (o final) que le afecta. Creen disponer de otros recursos que no están al alcance del "currito de a pie". Pero en cualquier caso lo que puede resultar kafkiano es que utilice el Sindicato y su propio medio de comunicación como altavoz PARA SUS PROPIOS ARGUMENTOS Y EN SUS PROPIOS TÉRMINOS. Es como si un concejal de un gobierno de coalición pseudo-progresista ante la probabilidad de no repetir puesto en la siguiente legislatura protestase airadamente mediante un artículo de opinión en el ABC y además lo firmase el propio Guillermo Luca de Tena. Un poco por los pelos y salvando las distancias. Sé que somos capaces de argumentar y exponer gramaticalmente bien cualquier demanda, queja, propuesta o simple opinión. Incluso con errores ortográficos para relajar tensiones. Tenemos lenguaje propio y reconocible. Y aunque el fondo sea el mismo, los términos utilizados pueden influir en la percepción que los demás tengan de lo que decimos y parecer nuestra su postura la del loto. Ahora bien, ya que lo hacemos que sea con todas las consecuencias. Luego no valdrán arrepentimientos y vestiduras rasgadas cuando en un conflicto con la empresa sobre los servicios extraordinarios (su gestión, remuneración y control), ese mismo cargo intermedio o superior adopte una postura pública “ad hoc” y razonablemente interesada que en nada coincida con la del Sindicato y ello nos “provoque” un ataque de ansiedad, convoquemos una Para-Asamblea Informativa en la que se adoptará un acuerdo informativo vinculante (sic) para denunciar la Constitución y así mejorar el precio de las horas extras del personal de otra unidad que ¿pasaba? por allí. Saludos republicanos de un afiliado sentado en el umbral.
Es posible que solo los compañeros de trabajo capten toda la idea pero así me quedo más tranquilo. Y ante las dudas se puede consultar el Boletín ( o los boletines en este caso).
© José Antonio Ferrández

2008/12/02

Carta ¿Magna?



No soy muy dado a estas elucubraciones sesudas, pero entre la efemérides, la petición de BSR, la reactivación estos días de ciertos conocimientos académicos, diversas noticias vistas en múltiples medios, y los planes de austeridad de diversos gobiernos (federal, regional, local), se me han sobreexcitado las neuronas.

Empezaré bien: Hay que reformar la Constitución Española. Primero porque es la que nos ocupa y afecta. Segundo porque todo el mundo está de acuerdo, unos en público, los menos, otros en privado, los demás, y cada uno por razones distintas y muchas veces contrarias a las del vecino. Entiendo que si todos queremos cambiar algo, aun con distintas motivaciones, es que ese “algo” no está siendo de verdadera utilidad a nadie.

Siendo conscientes de lo que representa una “Constitución”, también debemos poner los pies en el suelo y reconocer que a todos no les va a gustar lo que se legisle, pero no debería obviarse el deber cívico de aquellas organizaciones políticas a las que el pueblo concede su parabién, de esforzarse en conseguir que el estado sea lo más parecido a aquello que se promete en un frontispicio determinado de publicidad. Bien entendido que es publicidad en su acepción más sana asegurar que un partido político es (o era) en su declaración de principios ideológicos: LAICO, REPUBLICANO y FEDERALISTA. O sea nada de lo que tenemos en nuestro país ahora mismo.

Y por lo que se intuye es más el miedo a una polémica “nacional” al respecto, que parece, se piensa, pueda hacer más daño social que el ¿presunto? delito de una emisora de TV pagando a un delincuente por su aparición en la caja tonta. Somos capaces de mirar para otro lado en eso, o cuando la Audiencia Nacional se contradice a si misma con escasos días de diferencia (sobre la exhumación de españoles asesinados durante el Golpe de Estado de 1936 y posteriores años de dictadura y sobre el asesinato de españoles durante Genocidio de Rwanda entre 1994 y 1997).


O que, mientras se presume a voces de austeridad, se desperdicie dinero en el Ayuntamiento de Logroño contratando estudios de mejora de no se sabe qué, en una unidad no famosa precisamente por su buena gestión (¿esa es la razón?). O se adjudican proyectos municipales a empresas en pleno proceso de Expediente de Regulación de Empleo: Implantación de Red Inalámbrica y Cableuropa (ONO). O el Gobierno Regional ningunea a los empresarios riojanos (y por ende a sus trabajadores). O el mismo Gobierno Regional juega al Monopoly con los intereses ciudadanos proyectando parques temáticos llenos de “ilusión”, o sea ilusorios, solo con el %interés% a plazo fijo de sus socios promotores.

Pues sí, tengo un problema de prioridades. Ahorita mismo tengo que dilucidar un dilema, valga la redundancia. Si dedico mis esfuerzos sociales a pelear por una Constitución LAICA, REPUBLICANA y FEDERALISTA no estaré para pelearme para evitar que mi “empresario” me engañe en mis derechos y retribuciones. Ni estaré para intentar evitar que el Gobierno Regional del PP saque adelante sus proyectos economicistas en lugar de atender prioridades sociales.

Y, sí, podré evitar, en cualquier caso, perder el tiempo viendo en la tele a chorizos convictos llevándose el dinero de los anunciantes que patrocinan esos programas y que luego me repercutirán a mí al comprar sus productos (incluso de primera necesidad).
Y, no, no podré esforzarme en la extensión de la inquietud social sobre qué Constitución tener para mejorar la vida pública, porque no me dejan mucho tiempo. ¡Y quien lo tiene diseña placas conmemorativas para curas o monjas; no lo vayan a castigar con el infierno!

© José Antonio Ferrández