2 de diciembre de 2008

Carta ¿Magna?



No soy muy dado a estas elucubraciones sesudas, pero entre la efemérides, la petición de BSR, la reactivación estos días de ciertos conocimientos académicos, diversas noticias vistas en múltiples medios, y los planes de austeridad de diversos gobiernos (federal, regional, local), se me han sobreexcitado las neuronas.

Empezaré bien: Hay que reformar la Constitución Española. Primero porque es la que nos ocupa y afecta. Segundo porque todo el mundo está de acuerdo, unos en público, los menos, otros en privado, los demás, y cada uno por razones distintas y muchas veces contrarias a las del vecino. Entiendo que si todos queremos cambiar algo, aun con distintas motivaciones, es que ese “algo” no está siendo de verdadera utilidad a nadie.

Siendo conscientes de lo que representa una “Constitución”, también debemos poner los pies en el suelo y reconocer que a todos no les va a gustar lo que se legisle, pero no debería obviarse el deber cívico de aquellas organizaciones políticas a las que el pueblo concede su parabién, de esforzarse en conseguir que el estado sea lo más parecido a aquello que se promete en un frontispicio determinado de publicidad. Bien entendido que es publicidad en su acepción más sana asegurar que un partido político es (o era) en su declaración de principios ideológicos: LAICO, REPUBLICANO y FEDERALISTA. O sea nada de lo que tenemos en nuestro país ahora mismo.

Y por lo que se intuye es más el miedo a una polémica “nacional” al respecto, que parece, se piensa, pueda hacer más daño social que el ¿presunto? delito de una emisora de TV pagando a un delincuente por su aparición en la caja tonta. Somos capaces de mirar para otro lado en eso, o cuando la Audiencia Nacional se contradice a si misma con escasos días de diferencia (sobre la exhumación de españoles asesinados durante el Golpe de Estado de 1936 y posteriores años de dictadura y sobre el asesinato de españoles durante Genocidio de Rwanda entre 1994 y 1997).


O que, mientras se presume a voces de austeridad, se desperdicie dinero en el Ayuntamiento de Logroño contratando estudios de mejora de no se sabe qué, en una unidad no famosa precisamente por su buena gestión (¿esa es la razón?). O se adjudican proyectos municipales a empresas en pleno proceso de Expediente de Regulación de Empleo: Implantación de Red Inalámbrica y Cableuropa (ONO). O el Gobierno Regional ningunea a los empresarios riojanos (y por ende a sus trabajadores). O el mismo Gobierno Regional juega al Monopoly con los intereses ciudadanos proyectando parques temáticos llenos de “ilusión”, o sea ilusorios, solo con el %interés% a plazo fijo de sus socios promotores.

Pues sí, tengo un problema de prioridades. Ahorita mismo tengo que dilucidar un dilema, valga la redundancia. Si dedico mis esfuerzos sociales a pelear por una Constitución LAICA, REPUBLICANA y FEDERALISTA no estaré para pelearme para evitar que mi “empresario” me engañe en mis derechos y retribuciones. Ni estaré para intentar evitar que el Gobierno Regional del PP saque adelante sus proyectos economicistas en lugar de atender prioridades sociales.

Y, sí, podré evitar, en cualquier caso, perder el tiempo viendo en la tele a chorizos convictos llevándose el dinero de los anunciantes que patrocinan esos programas y que luego me repercutirán a mí al comprar sus productos (incluso de primera necesidad).
Y, no, no podré esforzarme en la extensión de la inquietud social sobre qué Constitución tener para mejorar la vida pública, porque no me dejan mucho tiempo. ¡Y quien lo tiene diseña placas conmemorativas para curas o monjas; no lo vayan a castigar con el infierno!

© José Antonio Ferrández

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Visitas