13 de enero de 2009

Tempus fugit


Es lo que tiene este medio. En 10 minutos te quedas atrás. Tenía intención de comentar (y alabar) el artículo de Beatriz Gimeno (original en “El Plural”) sobre las reacciones humanas a los acontecimientos que no controlamos pero somos más los que leemos buen periodismo (y atrevido). Como “Ideas en lata” y otros. Es cierto que disponemos de un enorme repertorio de inculpaciones ajenas cuando algo no sale como queremos (¿bien?) y de una tendencia incontrolada a reprochar al prójimo (especialmente a las instituciones) la incompetencia presunta de cosas como “el clima”. Ya lo suele decir mi cuñado: “La culpa la tiene el gobierno”.
Estuve dando una vuelta virtual por las programaciones televisivas foráneas para descubrir que desde Portugal a Rusia y desde Malta hasta Noruega sin olvidarnos de Islandia o Turquía, todos los países que forman parte de Europa (por supuesto todos los que conforman la UE e invitados) comparten programación chabacana como la que aquí nos incomoda a algunos pero tiene su publico. ¡Que le vamos a hacer!
A lo que voy es al asunto de los intencionadamente llamados “autobuses ateos”. No somos el primer país que puede disfrutar de una campaña publicitaria de esa naturaleza, ni seremos los últimos (espero) pero he podido comprobar que el porcentaje de espectadores que disfruta de la programación mencionada arriba es el mismo que se escandaliza y blasfema a diestro y siniestro por una campaña publicitaria que solo intenta llegar al mismo publico que han tenido (gratis) los cristianos durante 2000 años. Todo es ¿fariseísmo?. Espero ver el siguiente anuncio en las televisiones españolas pronto y reírnos, los que nos gusta reírnos un poco de casi todo. La campaña es de un conocido fabricante de condones (porque se llaman así ¿no?)
Hasta la próxima.



© José Antonio Ferrández

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