10 de septiembre de 2009

Religión, música y cine (un renacer)

En la despedida de mi otro diario advertí que me iba al cine a ver .......... "Antichrist" de Lars von Trier.


Y lo he hecho. Hace varios días de ello. Aún la estoy digiriendo. Ni con sal de frutas pasará, seguramente. Para que sepáis de qué va: Sólo me he huido de la sala antes acabar la película una vez en toda mi vida. Fue con "Saló, o los 120 días de Sodoma" de Pier Paolo Pasolini (recuerdo que fui a verla al Cine Avenida con A.M.G. y los dos nos largamos antes de la mitad, de cañas y a ponerla a parir a "Paper & Book" ¡que tiempos!). A lo que voy McCoy, pues ésta es infinitamente más desagradable, desasosegante, turbadora y FALSA que la italiana y la he aguantado enterita.


Dos horas de desbarres pseudo cristianos (con su particular carga de misoginia y culpa) con una factura técnica impecable, una fotografía fascinante (ni blanco y negro ni color), con un montaje excepcional, con una escena del entierro al principio a la que sigo regresando inquieto y con un tratamiento visual e imaginario que me ha descubierto perspectivas en lo cotidiano que no conocía. La periferia de lo que vemos es mucho más interesante por lo que insinúa que por lo que confirma.

Eso sí. Aún no he entendido del todo la leyenda de los tres mendigos (¿o son los reyes magos?). Ni porque las bellotas pueden llegar a ser tan molestas aunque cayendo cien mil alrededor tuyo ninguna te de en la cabeza (¿?). Por lo demás la peli es un tontería con varias escenas impactantes colocadas muy adecuadamente para mantenerte en la butaca. Que le voy a hacer, lo poco que he visto de L. von Trier ha sido en Tv y no me interesó nunca su obsesión dogmática en la técnica cinematográfica; aunque ahora reniegue de ello igual que de su ideología: algunos lo llaman evolución. Tiene que haber de todo.

Por cierto en la película trabajan SOLO dos actores: Willem Dafoe (un icono para mí desde "Calles de Fuego") y Charlotte Gainsbourg (solo la recuerdo en "21 Gramos" y sigue sin gustarme nada) cuyos personajes no tienen nombre (arquetipos, que se dice) lo que permite obviar mucho más la responsabilidad de sus actos. Lo hacen francamente bien, hay que reconocerlo y no ha tenido que ser fácil el rodaje, pero .........

Para acabar: Como declaración de principios de L. von Trier resulta esclarecedora. Como lección de técnica cinematográfica, magistral. Interpretativamente, solvente. Como mensaje filosófico/moral, repelente. Total, hay que verla pero no comerse el coco por ello.

Para desahogarme un poco recordemos a los padres de Charlotte Gainsbourg


© José Antonio Ferrández

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