13 de marzo de 2010

Devoción y Ocio

Ya sabéis que mis gustos cinematográficos son muy poco intelectuales. El cine debe entretener, y si además educa, mejor. Pero solo sí además.......



Como habréis visto/oído este año la academia de cine de USA se ha regalado los premios anuales (llamados "Oscar") y lo a vuelto a hacer sin gracia ni compromiso, nada nuevo. Nada nuevo en las colinas de Hollywood ni en Mulholland Drive.

El plato fuerte un enfrentamiento ficticio entre un ex-matrimonio y su dos formas de ver el espectáculo totalmente distintas: James Cameron y Kathryn Bigelow (que magnifica película hizo en "Blue Steel" con Jamie Lee Curtis). De la fábula fantástica al realismo sucio. La de Cameron la he visto, la de Bigelow la cambié al final por otra de guerra: Green Zone. Y no me arrepiento aún. Volví a disfrutar de una excelente factura cinematográfica sin grandes alharacas conceptuales ni extrañas aféresis del guión pero con una contundente apología: Solo la verdad nos hace libres.

Bush mintió (y todos sus amigos de las Azores) solo porque querían mentir y había gente que quería oír esas mentiras. La película que he visto esta semana no pasará a los anales de la industria pero tiene un mérito incuestionable: desde dentro de la industria señalan al verdadero enemigo de la paz mundial. La película padece algunos tics típicos (prensa manipulable, agencias enfrentadas, directivos sin escrúpulos, héroes sin pasado, malignos sin ideología, etc) pero ¡joder, que bien me lo pasé!. Matt Damon es uno de los mejores currelas de éste tipo de cine y Paul Greengrass hace que nos lo pasemos bien mientras deja caer un par de mensajes.

Desde la última vez que os conté mis visitas a la sala oscura he visto otras .............. cosas.
De ayer hacia atrás, al margen de "Green Zone" fui a finiquitar mi compromiso con Lisbeth Salander y la saga Millenium. La última etapa ha sido "La Reina en el Palacio de las Corrientes de Aire" (joder con las traducciones libres). Ni chicha ni limonada. Ya está vista y el cartel es feísimo. Me quedo con las novelas, sin discusión. De Martin Scorsese puede uno esperar siempre cosas buenas, a pesar de los críticos instalados. Y "Shutter Island" es buena ........... incompleta pero muy buena. Un guión que solo resulta previsible en el último tercio de la peli y aún así sorprende. Sobre todo porque los actores consiguen que sorprenda. Leonardo Di Caprio es excepcional.
Lo contrario de lo que se puede decir de "The Wolfman", donde ni siquiera Benicio del Toro sabe donde está. Y Anthony Hopkins colea como un elefante herido. Ni siquiera los efectos especiales sorprenden. Solo me entretuvo hasta casi el final, el magnifico Hugo Weaving y eso ya es suficiente. Estoy deseando verlo en "The Hobbit".
Antes tuve sesión profunda con "The Road". Al contrario de "No es país para viejos", esta novela de Cormac McCarthy si la conocía a fondo. Y a estas pelis voy con más prevención. La literatura seria ambientada en paisajes futuristas y/o apocalípticos me suele decepcionar en su traslación a imágenes. Excepto "Children of Men", la sensacional novela de P.D. James llevada a la gran pantalla por Alfonso Cuarón en 2006, es genial.
Y antes me casqué una sesión de terror light con "The Fourth Kind" por el tema que trata, por su aspecto primario y por Milla Jovovich que no ha hecho nada decente desde "El Quinto Elemento" pero me dejó loquito del todo. Un poco excesivo el ruido y sin finalización evidente. Lo mejor: Elias Koteas que casualmente también trabaja en "Shutter Island" y el paisaje canadiense (¡qué país más bonito parece!).

Para terminar con suavidad y calidad, un tema del dúo inglés "Goldfrapp" y su pop sintetizado muy bien construido aunque falto de algo de mordiente. Es casi seguro que vayan a más con el tiempo. Los seguiremos.


© José Antonio Ferrández

PD.- En pocos meses han fallecido Francisco Ayala y Miguel Delibes. Además es el año del centenario de Miguel Hernández , mi poeta. Creo que voy a SOLO re-leer durante un par de meses. Y..... quizás ......... después .......... volveré.

SONETO FINAL (de "El rayo que no cesa", Miguel Hernández, 1936).

Por desplumar arcángeles glaciales, 
la nevada lilial de esbeltos dientes 
es condenada al llanto de las fuentes 
y al desconsuelo de los manantiales. 
Por difundir su alma en los metales, 
por dar el fuego al hierro sus orientes, 
al dolor de los yunques inclementes 
lo arrastran los herreros torrenciales. 
Al doloroso trato de la espina, 
al fatal desaliento de la rosa 
y a la acción corrosiva de la muerte 
arrojado me veo, y tanta ruina 
no es por otra desgracia ni por otra cosa 
que por quererte y sólo por quererte.


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