18 de abril de 2011

Neutralidad y sociopatías

Ayer vi una peli (en TV), "Untraceable" (2008), sobre un delincuente cibernético (psicópata asesino más bien) y en un momento de la trama se refieren los protas a la neutralidad de la red y los conflictos socio-políticos que acarrea, apareciendo como defensor de la neutralidad un senador al que el psicópata utiliza como mensajero de uno de sus crímenes.



Bueno, el asunto va más allá que todo eso, incluso afecta más a los medios de comunicación tradicionales (una de las víctimas es una especie de Piqueras en USA) pero me hizo pensar en las pocas ocasiones que temas tan delicados son tratados en el cine con "neutralidad" o incluso desde el punto de vista contrario. ¿Será que no es necesario? ¿Será que solo las posturas demagógicas tienen cabida en los estudios cinematográficos? ¿Será que solo hay público para ese mensaje porque el contrario (natural diría yo) no necesita ejercicios de autoafirmación patriótica?

Se me ocurre entonces que en el resto de circunstancias sociales, por ejemplo la POLÍTICA, el público en general, protagonista voluntario por su decisión en las urnas y por su afonía posterior al resultado (sea el que sea), tiene lo que se merece siempre. En cualquier caso. Sobre la red y su neutralidad (incongruencia lingüística pues las herramientas no matan) por esa mezcla de morbo y legitimidad que sustenta su propia existencia. Sobre la política y su deriva periódica (incongruencia lingüística pues la "politika" es el arte de lo posible por lo tanto en continuo movimiento). En cualquier caso tenemos lo que solo nosotros queremos (por inacción) tener.

Apatía y desencanto. Hartazgo y resignación. Cobardía y miedo. Habría (nótese el condicional en tercera persona) que ¡REBELARSE!

Avísenme cuando sea de día y tomamos unos vinos. 
© José Antonio Ferrández

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